Qué es la 4ta revolución industrial y qué significa para Medellín

Industria 4.0 o cuarta revolución industrial. Este hot topic fue acuñado por primera vez en Davos, año 2016, por el fundador del Foro Económico Mundial (WEF), el profesor Klaus Schwan. Evidentemente, la velocidad con la que se desarrolla nuestro mundo, nuestra humanidad, y la tecnología que la soporta e impulsa, nos lleva a hablar de la cuarta, después de 3 revoluciones ya aprehendidas.

Para entender debidamente lo que significa esta revolución, es necesario recordar como se dieron las 3 anteriores, y aprovechemos para conectarlo con el significado mismo de la palabra revolución; explicada como un cambio social fundamental en la estructura de poder o la organización, que toma lugar en cierto periodo de tiempo. Y es que, en definitiva, el cambio para la humanidad durante esos periodos, ha sido innegable.

En la primera revolución industrial, iniciada en gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XVIII, se dieron las mayores transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia desde el neolítico, y ¿cómo no?, si pasamos de la economía rural con tracción animal, a procesos de manufactura soportados por máquinas de vapor y sistemas hidráulicos. Ese fue el comienzo de un cambio que no ha desacelerado ni un minuto, y era de esperarse que surgieran revoluciones subsecuentes.

Innovaciones técnicas, nuevas fuentes de energía (gas, petróleo y electricidad), la organización del trabajo y la producción en masa ideada por el famoso Henry Ford, fueron los principales hitos de la segunda revolución, ya en la década de 1830.

Entre 1940 y 1950, en la segunda mitad del siglo XX, comienza la tercera revolución, conocida como la revolución digital. Llega el internet para sorprendernos aun sabiendo poco del poder y desarrollo que nos ofrece, un computador personal pasa a ser parte de un bien de lujo en los hogares del mundo, se comienza hablar de energías verdes y renovables y la automatización comienza a tomarse el protagonismo de las industrias.

Te preguntarás: y entonces, ¿qué separa a la tercera de la cuarta revolución?

Según expresó el profesor Klaus en su ponencia en aquel foro, “Los avances tecnológicos desvanecen cada vez más las líneas entre las esferas físicas, digitales y biológicas”, y es que claramente la principal diferencia es que la tecnología se está fusionando cada vez más con las vidas humanas, y los cambios tecnológicos en general van más rápido que nunca.

Según el BCG – Boston Consulting Group, se necesitaron 75 años para que el teléfono, después de su invención tuviera 100 millones de usuarios. Instagram requirió sólo 2 años

para obtener esa misma cantidad, y ni hablar de Pokemon GO, que logró esa misma acogida en sólo 2 meses. ¿Suficiente argumento?

A todas luces, tal como lo describió la revista Dinero en uno de sus artículos, “la sociedad está siendo desafiada por la Cuarta Revolución Industrial, un momento en la historia en el que los avances tecnológicos, los científicos y los nuevos emprendedores están generando disrupción en muchas industrias, borrando límites geográficos, desafiando los marcos regulatorios existentes, e incluso redefiniendo lo que significa ser humano”.

Tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA), Blockchain, internet de las cosas (IoT), drones y medicina de precisión están rápidamente cambiando vidas, al igual que transformando negocios y sociedades. Los negocios se vuelven inteligentes a través de la data que ahora nos es posible recopilar, analizar y usar para predecir. No por nada el BI Business intelligence es una de las herramientas más apetecidas por los empresarios, CEO´s y grandes industriales para volver los datos que obtienen de sus mercados, en algo relevante que se pueda usar para maximizar la captación de clientes.

Los macrodatos o Big Data, son la base de estos adelantos tecnológicos, pues los expertos, científicos y estudiosos, han resuelto la manera de captar los millares de datos que navegan en nuestro universo virtual, para usarlos a favor de nuestra sociedad. En conjunto con el data analytics y la minería de datos, toda esta información se vuelve útil. Se analizan sets de datos para guiar decisiones de negocios o probar teorías científicas, e igualmente se intentan descubrir patrones en grandes volúmenes de conjuntos de datos, lo que facilita una estadística predictiva a favor de los negocios, gobierno, medio ambiente, entre otros.

Entre todas estas realidades, que dejaron hace mucho de ser tendencias, la Inteligencia Artificial (IA) es quizá una de las más debatidas y la que genera mayor aversión en la sociedad. Existe un temor generalizado por un futuro cercano con robots que amenacen la especie humana y tomen el control del mundo, pero lo que no sabemos, y que nos aclaran científicos de IBM y grandes empresas de robótica en el mundo, es que las máquinas están muy lejos de ser sintientes. La curiosidad y la emoción que nos caracterizan como especie, son exclusivas de humanos, nunca de robots.

El ruso Garri Kaspárov, campeón mundial de ajedrez durante más de 15 años consecutivos, piensa al respecto de la IA que “Las máquinas son muy buenas dando respuestas, pero los humanos somos buenos haciendo preguntas”, y además, “las máquinas no están aquí para reemplazarnos, ellas van a mostrarnos quienes somos realmente”.

Según esto, la cuarta revolución es en realidad para las personas. Las máquinas pensarán, harán las tareas rutinarias y de fuerza. Nosotros haremos lo que nos hace únicos, crear y sentir. Y más allá de eso, mejorará la productividad, crecimiento y bienestar social.

Y a todas éstas, ¿qué significa esta revolución para Medellín?

Quienes aún no lo saben, en enero de este año, Medellín fue la ciudad elegida en Hispanoamérica para ser oficialmente el Centro para la 4ta Revolución Industrial en la región. La tierra del café, las flores, el transporte novedoso y los parques biblioteca, se sumó a San Francisco, Tokio, Beijing y Mumbai en la lista de ciudades foco en la innovación, cuyo mayor reto es trabajar en el uso de la tecnología para la resolución de problemas.

Esta elección es bastante merecida. Desde hace más de 15 años, Medellín ha estado trabajando, en todas sus esferas, por una visión de futuro movida por el conocimiento. La gobernanza ha centrado sus esfuerzos en planear el camino de la innovación tecnológica a través del Plan de ciencia y tecnología (Plan CTi) en colaboración con RutaN, y las empresas que promueven el uso de las nuevas tecnologías son también embajadoras de esta transición. Compañías como IDATA han desarrollado soluciones para hacer a las empresas mucho más competitivas de cara al ámbito tecnológico, pero a su vez con la plena intención de mejorar la calidad de vida de las personas a través de las aplicaciones en transporte, educación, salud y medio ambiente.

Este centro se está desarrollando como una alianza entre la Alcaldía de Medellín, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Innpulsa y Ruta N, y con él, se pretende que Colombia y la ciudad de Medellín se pongan a la vanguardia en cuanto a la discusión, definición y puesta en marcha de nuevas políticas, normas y estándares alrededor de la cuarta revolución industrial que lleven al país y a la ciudad a ser aún más atractivas para la inversión extranjera, para los emprendedores globales, para los centros de investigación y desarrollo de carácter mundial, y para empresas multinacionales de alto contenido tecnológico, entre otros.

Tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) nos harán cambiar de paradigmas. La rapidez con la que está cambiando la vida, inevitablemente plantea nuevos riesgos y levanta preocupaciones éticas, pero estas no deben ser superiores a las expectativas que los nuevos desarrollos suponen para el progreso de nuestra sociedad. Satya Nadella, CEO de Microsoft dice que la mega misión de esta reconocida empresa, pionera en un sinnúmero de adelantos tecnológicos, es “Empoderar a cada persona y cada organización en el planeta para alcanzar más” y este es un gran aliciente que incentiva la apertura a nuevos modelos tecnológicos.

En dicho sentido, debemos preguntarnos, ¿cómo puede la sociedad garantizar que sus políticas, normas y estándares sean capaces de mantenerse al día con estas tecnologías de rápida evolución? Esas son justo las preocupaciones que deberá atender este centro.

Según expertos, estas tecnologías emergentes, así como tienen ventajas, también representan riesgos que deben mitigarse a través de políticas, normas, estándares e incentivos que den forma al desarrollo y despliegue de tecnologías.

De acuerdo al Foro Económico Mundial (WEF), la gobernanza debe ser estable, interoperable, predecible y lo suficientemente transparente como para generar confianza entre inversionistas, empresas, científicos y la sociedad en general, al tiempo que sea lo suficientemente ágil para seguir siendo relevante frente a los rápidos avances en la tecnología.

Estos son pues los desafíos que tiene la ciudad al respecto de la adecuación social y económica a los nuevos cambios tecnológicos. Como ciudadanos, mientras la gobernanza ejerce y se definen las reglas de juego, tenemos el deber de ver estos adelantos como una oportunidad, no como una sustitución o amenaza. Está comprobado que el PIB de los países aumentó significativamente durante cada una de las revoluciones industriales. El crecimiento económico fue tremendo y eso se traduce en bienestar.

Las revoluciones nos asustan e intentamos pararlas, pero con la tecnología cambiando a diario, es hora de abrir nuestras mentes y ponernos al día.

Elaborado en colaboración por Idata y Furore.